La Dehesa como sistema ganadero que es, donde conviven en equilibrio inestable especies arbóreas, arbustivas, pastizales y tierra de labor, para satisfacer las necesidades alimenticias del ganado que sustenta y que le da su razón de ser, ha sido maltratada por las políticas públicas en cuanto no ha sido considerada como tal y por tanto desprotegida.

Uno de las consecuencias de “su inexistencia administrativas” ha sido la dificultad de su encuadre en las Políticas Agrarias Comunitarias (PAC) que la ha llevado a ser considerada como una agregación de categorías (tierras arables por un lado y pastos permanentes por otro). De este modo, para el cálculo de la superficie elegible a efectos de los derechos de pago se sumaban las distintas categorías anteriormente citadas, descontando de dicho cálculo los árboles (encinas y alcornoques) y el matorral bajo el argumento que ello era superficie forestal y por tanto excluida de la PAC que solo comprende las superficies agrarias.

El descuento podía llegar en muchos casos a ser de extraordinaria importancia y desproveer de la ayuda comunitaria a la mayor parte de la superficie de la Dehesa, mediante la fórmula diabólica de cuantos más árboles, menos superficie con derecho a ayuda: el famoso Coeficiente de Admisibilidad de Pastos o CAP.

Consecuencia, de lo anterior ha sido lo siguiente:

No existe la categoría de Dehesa para el cálculo de los derechos de pago básico. Existen 3 categorías: Tierras arables, pastos permanentes y cultivos permanentes. De estas tres categorías los cultivos permanentes, o sea, los almendros, los olivos y otros cultivos que, en función de la región en la que se ubiquen y de los derechos que tuvieran en el periodo de referencia, tienen asignada una subvención para complementar la renta que pueden llegar a cifras verdaderamente sorprendentes (por poner algunos ejemplos, el cultivo del algodón para la campaña 2017 se prima con una subvención de 995, 63 € por Ha. En el caso de la remolacha, la subvención es para la misma campaña de 499,92 €/ha. El olivar se subvenciona con una cuantía de entre 300 y 700 euros por has en función de las regiones y los derechos adquiridos por su titular.)

Por el contrario el cálculo de las ayudas que reciben las Dehesas, al no tener categoría propia, se hace como suma de las categorías a las que ésta se reducen, tierras arables y pastos permanentes de los que se excluyen las superficies arbóreas y el matorral por aplicación del Coeficiente de admisibilidad de pastos anteriormente citado).

Como por definición la mayor parte de las Dehesas son pastos permanentes la ayuda que reciben estas, oscila entre 60 euros y 80 euros por ha., a las que había que descontar toda la superficie como hemos dicho ocupada por árboles o arbustos por no considerarse “agrario” sino forestal. De esta suerte, la media de las fincas de  dehesas vienen recibiendo unos 40‐50 €/Ha.

Esta escasa ayuda que reciben las Dehesas y su reducción por aplicación del CAP, ha complicado una situación ya de por sí muy difícil: en efecto, los costes anuales a los que tiene que hacer frente el propietario de la Dehesa son realmente importantes: costes de mantenimiento, cercados, podas, arreglo de caminos, puntos de agua, porteras, desmontes y un largo etc… que suele ser común a la mayoría de las propiedades y que hacen cierto el dicho de que este tipo de fincas admiten todo el dinero de su propietario hasta su total ruina.

Una de las consecuencias más claras si examinamos la tendencia de la propiedad a medio plazo es la de que solo pueden mantener sus dehesas en óptimas condiciones quienes no viven de ellas y por lo tanto pueden destinar los ingresos procedentes de la PAC a su mantenimiento dado que el valor de las producciones obtenidas es mínimo y apenas llega para pagar la mano de obra y los insumos necesarios para su producción.

Ante esta situación que condenaba progresivamente a la Dehesa a desaparecer como medio de vida y de tradición de múltiples oficios, nos planteamos con el apoyo de la Federación Forestal de Castilla y León (Fafcyle), la “Plataforma Entretantos para la Defensa de la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo”, y varias asociaciones ganaderas dos decisivos frentes:

  • Por un lado teníamos que conseguir la eliminación del CAP para la Dehesa que descontaba la proyección de la copa del árbol sobre el suelo y el matorral En la Dehesa, la mejor hierba crece bajo el árbol y además tanto los Quercus como mucho planta arbustiva son comestibles por el ganado (fruto = bellota y ramón) y así lo demostramos en un riguroso trabajo realizado desde la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo y entregado al Ministerio.
  • Por otro y de cara al periodo posterior al 2020, tenemos que conseguir que la Dehesa como sistema de alto valor natural, con una superficie muy concreta y determinada, sea considerada como categoría dentro de la normativa comunitaria y en base a ello y a la importancia económica, social, cultural y medioambiental que tiene, se le reconozca una ayuda equivalente al déficit estructural calculado en base a los costes anuales de mantenimiento que hemos citado más arriba y que de acuerdo con el estudio de la Fundación Savia, se cifra en torno a los 150‐200 euros por

Pues bien, respecto a los dos objetivos marcados, el primero, o sea la eliminación del Coeficiente de admisibilidad de pastos, FEDEHESA con el apoyo decisivo de la Federación Castellano Leonesa de Propietarios Forestales (FAFCYLE), la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo, varias Asociaciones ganaderas y de montaña, el apoyo explícito de varias Consejerías especialmente la andaluza y la extremeña, la visita del Comisario Phil Hogan( gracias a Covap) a una Dehesa en el Valle de los Pedroches conseguimos hacer un frente común que ha dado sus frutos materializándose en la reforma del Reglamento Ómnibus aprobado recientemente por el Parlamento Europeo y el Consejo, trasladado a la normativa nacional mediante el Real Decreto 27/2.018 de 26 de enero, los cuales reconocen a los árboles y arbustos como productores de alimentos para los animales, y que por lo tanto no pueden restar admisibilidad en las hectáreas objeto de subvención de la PAC.

El Reglamento Ómnibus da de plazo hasta el 31 de marzo para que los Estados Miembros comuniquen a la Comisión cualquier decisión sobre esta cuestión, dándoles la libertad de decidir sobre la misma. Es pues, el Ministerio quien sin dilación ni duda alguna tiene ahora la oportunidad de apoyar a este ecosistema, reclamando las hectáreas injustamente restadas a la admisibilidad por un CAP incorrecto y al fin, reconocido como injusto y que tiene que corregirse para la aplicación de la PAC en los siguientes años.

Desde Fedehesa y sus organizaciones miembros, vamos a solicitar expresamente al Ministerio que se aplique la corrección del CAP correspondiente según los  criterios actuales sin restar árboles y arbustos, a la parte del territorio nacional que sea procedente, fundamentalmente de dehesa. Y consecuentemente se reconozcan y corrijan los derechos de PAC a los propietarios afectados.

Aunque el Ministerio no va a elaborar una nueva capa en el SIGPAC (y así se nos ha comunicado) fijando un nuevo CAP y tampoco va a dotar económicamente a la superficie restada, es incuestionable que está obligado a admitir que el ganadero que reclame revisión del CAP, mediante alegaciones al SIGPAC, en su declaración de la PAC de 2.018, tendrá que ser atendido incrementándole el número de has de su expediente aunque no por ello se vea incrementada actualmente la subvención que recibe.

2.‐Respecto al segundo punto, esto es la consideración de una categoría especial para la dehesa dentro del Pilar I (pagos directos) somos conscientes de la dificultad que ello entraña, pero también de que sin una ayuda que cubra el déficit estructural de la Dehesa cuantificado en un importe similar al que hemos dicho (en torno a los 150‐200 € /ha) la Dehesa nos es viable económicamente y por tanto acabará siendo de nuevo una territorio exclusivo de quienes no viven de ella, o sea un bien de lujo. Este será el segundo frente en el que centraremos nuestros esfuerzos porque no entendemos que sea más protegible cultivos como el olivar, el almendro o la remolacha que producen frutos cuyo valor de mercado es muy superior al de los productos obtenidos en la dehesa y por tanto se defienden mejor por si mismos, que un Ecosistema de alto valor natural declarado así por la Unión Europea, ejemplo  de biodiversidad,  de elemento de lucha  contra el cambio climático, generador de empleos muy diversos directos e indirectos, emblema paisajístico de nuestro País y reservorio de tradición y cultura propia.

Maria Pia Sánchez Fernández, Presidenta de Fedehesa
Jesús Castaño Nieto, Vicepresidente de Fedehesa y Presidente de Fafcyle

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